Sherry Wine: behind the scenes

The world of sherry wine, probably the most complex wine in the world, is extensive. Although the heart of the production of this wine may not be considered a very vast region, it is indeed full of many different areas within itself. Jerez de La Frontera, Sanlúcar De Barrameda, El Puerto de Santa Maria and the land around these cities in the province of Cádiz, Andalusia, is where it all happens.

However, away from the usual (and very recommendable) visits to the many wineries and cellars, this time we went beyond all that and dived into the origins, the background. With the company of an expert in sherry casks, our first stop was Sanlúcar, and a well-known cellar in the center of town.

 

Owners welcomed us through their backstage areas, a large warehouse that resembled old churches and cathedrals and where casks line up waiting to be taken away or assembled. Here, they keep and work their oldest casks, but not only this, they also keep their best secret: their finest not-for-sale manzanilla. We had the chance to enjoy a glass of this family-owned best selection, aged into a special cask called ¨pico¨(edge) that is preserved and located on one end of the lined-up solera casks, and poured with the usual Venencia, this one made of bamboo.

Next stop took us to the following bodega in town, another institution. Its young and passionate Owner/General Manager patiently waited for us to arrive, showed us the bodega and its secrets, amongst which there was some solera casks from the family and other well-aged Amontillado and Oloroso wines that we happily tasted as we passed by very old casks in the darkest parts of the bodega, which called the attention of my companion today. Then, he drove us to the outskirts of Jerez De La Frontera, where their vineyards grow around an old warehouse with more casks and a great view of the countryside and even the sea in the distance.

hnjG4W4dQLqzh4apCsRQ%A

After such a good start, we headed to one of the main private factories for cask-making. A tour with the manager showed us the production, maintenance, piling and repairing of the cask leaks. A noisy place but worth the visit to understand where and how it all starts and develops.

Back to Jerez De La Frontera, our route didn´t take us to a big winery, but to a very small privately-owned one, secluded behind a small door by a church in the center of the city. Here, they have a few very old casks with Oloroso wine that ages for more than 60 years. And right next, we were invited to visit a private home, where owner walked us through the large long hall of the old house into the backyard, where he keeps about 15 family-owned old solera casks with another amazing Oloroso. These cask will not be re-filled by the soleras and criaderas method, so when they´re finished, they´re finished. So we felt lucky enough to taste a wine that is part of family generations.

Time for lunch: this is a serious thing, therefore the chosen place was one of the landmarks of sherry wine and good local gastronomy in Sanlúcar de Barrameda: Taberna der Guerrita. A place where time flows easily, and you can feel the essence of this part of the world. Special and rare sherry wines were brought to table, excellent tapas and hot dishes, and we all toasted for the great day. This bar offers amazing private tasting sessions as well as an impressive sherry wine shop with more than 200 references.

 

 

After lunch, we drove back home with the feeling of having crossed the secret doors of the cathedrals of sherry, met people that otherwise would be difficult to meet on their own, and tasted wines that are not exposed easily.

IMG_6084

This was a glimpse of a fabulous private daytrip to Jerez with an expert on sherry casks. For more information on how to experience this private tailor-made tour, and learn about the secrets of sherry in the company of experts, please contact us directly.

 

 

Advertisements

Dentro de la Manzana

Viajar, ya sea por motivos laborales o profesionales, es la mejor manera para darnos cuenta de que no somos mejores ni peores que el resto, que tan sólo somos uno más dentro del enorme puzle de culturas, tradiciones y formas de pensar que tenemos en el mundo.

Dentro de mi profesión, el turismo, viajar es la razón de ser. Y qué mejor ocasión para aprovechar cada desplazamiento y continuar aprendiendo de los buenos profesionales aquí y allá. Esa fue una de las razones que me hizo irme a vivir a Estados Unidos desde mediados de Septiembre hasta principios de Noviembre de este año, concretamente a Nueva York, capital del mundo para muchos y una de mis ciudades favoritas, a la que siempre me gusta volver.

Buenos profesionales en turismo hay en todas partes, y tengo la suerte de conocer a muchos de ellos, compañeros y amigos, por lo que no era necesario irme fuera de España. Pero la idea es otra. La idea es vivir otros puntos de vista, otras formas de trabajar. El mercado norteamericano, en el sector turístico, es bajo mi punto de vista, excelente. No sólo por la calidad del cliente (siempre dentro del entorno del turismo de lujo al que me dedico), sino por los métodos de trabajo de los agentes de viajes y profesionales dedicados a ello. Los norteamericanos tienen algo que saben hacer a la perfección: saben vender. Y en ese aspecto, en España estamos aún muy lejos.

No creo que se trate de criticar a cómo promocionamos el turismo en España. De hecho, somos uno de los países más visitados del mundo, por tanto un ejemplo a imitar por los demás. Pero en mi opinión, somos un mercado que vive de la renta, y que necesita renovarse o moriremos de éxito. Las felicitaciones por obtener un récord de visitantes son bienvenidas, pero la calidad de los mismos deja bastante que desear. Por ello, me preocupé en preguntar a muchos de los profesionales turísticos y clientes con los que estuve en Nueva York sobre España, sobre sus impresiones y puntos de vista.

Al preguntar sobre qué idea tenían de España recientemente, la gran mayoría me habló de modernidad, museos, cultura y gastronomía, algo positivo pues hace varios años quizás algunos de esos conceptos no habrían aparecido.

Ante mi pregunta si recibían información o noticias puntuales sobre España como destino, muchos respondieron que sí pero con matices, pues esa información les llegaba de forma intermitente, o con noticias repetitivas o ya habituales. Y al consultar sobre las palabras que aparecen en su mente al hablar sobre el turismo en España, la réplica es aplastante: sol, playas, tapas. La España de siempre, la que tan bien promocionamos a principios de los 70, y cuyo cliché sigue anclado en la mente de todos. Afortunadamente, otros conceptos han ido añadiéndose: la cultura, la gastronomía (fundamental en mi opinión) y las compras. Mi mercado es el turismo de lujo, pero cuando pregunté sobre si España es un destino de este tipo, la gran mayoría me dice que no lo ve así, salvo excepciones. Y la razón es obvia: el servicio.

No se trata de desprendernos de lo que nos ha dado de comer desde hace años (y sigue haciéndolo), sino de modernizarlo, renovarlo, darle un giro. El turismo de calidad que llega desde Estados Unidos (y desde muchos otros países), está acostumbrado a un trato personal, a no esperar, y nuestra mentalidad, nuestra idiosincrasia, nos hace tener que esforzarnos para ello. Dentro del turismo de lujo, tan sólo hemos empezado a andar, mientras otros países llevan ya un buen trecho. Y precisamente por ello debemos mirar al que lo hace bien, al que sabe, aprender de los demás, y aplicar posteriormente nuestro propio toque para diferenciarnos del resto.

Mi ciudad, Sevilla, es una de las ciudades con mayor crecimiento turístico en los últimos años. Algunos de los agentes con los que estuve en Estados Unidos me comentaban que su imagen de la ciudad es difusa. Si les hablo de la gastronomía y tapas, varios se sorprenden cuando les digo que Sevilla es la cuna del tapeo. Ah, ¿pero y Barcelona? – me dicen. No todos aciertan a decirme un monumento de la ciudad, pero varios me hablan de Málaga y sus museos, la Alhambra de Granada… y me preguntan si hay buenas conexiones a Sevilla. El cliente de alto nivel no quiere hacer muchos transbordos ni conexiones.

Nos queda mucho por hacer, pero creo que vamos por el buen camino. Algunas cosas esenciales, en mi opinión, para ir situando Sevilla, Andalucía y por ende, España, en el concierto internacional de destinos exclusivos, son:

Infraestructuras – conexiones aéreas y aeropuertos bien conectados a la ciudad. Imprescindible.

Alojamiento – hoteles que ofrezcan trato personalizado. Tenemos muchos hoteles de 5 estrellas, pero muy pocos hoteles de lujo.

Servicio – lo más importante, las personas que lo hacen posible, la base de todo. Cambiar nuestra mentalidad, entender que el cliente es el protagonista, formarse adecuadamente, idiomas, dedicación.

Experiencia – ciudades para pasear, tecnológicamente preparadas, museos y tiendas abiertos más si cabe (el turismo de lujo no entiende porqué un domingo no se puede ir de compras).

Diferenciación – Vender siempre lo mismo tiene fecha de caducidad. Hay que ser creativo, sorprender, ser diferente al resto. Todos mis clientes me piden experiencias nuevas, exclusividad, y servicio.

En España tenemos algo que no tienen los demás: alegría, gente abierta, buen tiempo, ganas de vivir. Si dejamos de pensar que somos los mejores y que aquí se vive mejor que en ningún sitio (cierto sin duda, pero relativo), y ofrecemos toda esa capacidad de potenciar lo nuestro entre nosotros y lo trasladamos fuera, esa será la clave para desarrollar un turismo de calidad y que satisfaga todas las necesidades de quienes nos visitan. No se trata de cambiar para los demás, sino adaptarnos a la vez que mantenemos nuestra propia esencia. Tenemos un potencial impresionante, tan sólo falta canalizarlo de forma exitosa. Y en eso andamos.

Hoteles de lujo en España

hotel-de-lujo-hotel-de-5-estrellas-resort-de-lujo-resort-de-5-estrellas-suite-2
España es un país dedicado enteramente al turismo. Vivimos de esto, básicamente. Y que dure. Pero es extraño que siendo así, no tengamos una infraestructura de hoteles de lujo reconocida. Y cuando digo lujo, no me refiero a hoteles de 5 estrellas, eso es diferente. Me refiero a hoteles de lujo, como la misma palabra indica. El lujo en los hoteles (y aplicable a todo el mundo del turismo en general) no es otra cosa que el servicio.
Sí que tenemos afortunadamente una red de hoteles de 3-4 estrellas que es probablemente de lo mejor del mundo en relación calidad-precio. AC, NH, Melia (afortunadamente mejorando su imagen) son algunos ejemplos claros que han ayudado últimamente.
Continue reading